domingo, 12 de junio de 2016

Trastornos disociativos y trastornos somatomorfo.
Trastornos disociativos y trastornos somatomorfos, estos son dos trastornos que surgen como consecuencia de situaciones de estrés que las personas no logran introyectar (asimilar).
Los trastornos disociativos son los que afectan identidad, memoria y conciencia, todo el mundo ha experimentado alguna forma de disociación en algún momento sin que ello resulte desestructurante. Por ejemplo, una persona puede ir conduciendo su coche y darse cuenta pasado un rato de que no se ha fijado en muchos aspectos del trayecto porque estaba pensando en sus preocupaciones personales o atento al programa de radio o conversando con otro pasajero. Esta falta de atención al presente y a no ser consciente de lo que hacemos es común, sin embargo existen otro tipo de trastornos menos comunes como:
- Amnesia disociativa: La amnesia disociativa parece deberse al estrés asociado a experiencias traumáticas, padecidas directamente o de las que se ha sido testigo. Surge una pérdida parcial o total de información  personal importante.
Ej: Una mujer sufre de un accidente traumático importante en el cual pierde a su esposo e hijo, sin embargo ella no recuerda haberlos perdido. Después de unas horas la mujer recupera su memoria lo cual le produce mucha agitación.
-Fuga disociativa: Se crea una incapacidad de recordar la identidad y el pasado personal, este trastorno está acompañado por un viaje inesperado lejos de casa.
Ej: Un señor va camino a visitar a su amigo que está en etapa terminal de cáncer, se dirigía a la ciudad de México, sin embargo se encuentra tres días después en Celaya sin recordar lo que había ocurrido. Después de un tiempo le regreso la memoria, sin embargo se le recomendó que usara una placa con sus datos por si esto le vuelve a ocurrir.
-Trastorno de despersonalización: Este es el trastorno disociativo más común  y en este trastorno surge una despersonalización que puede llegar a ser bastante intensa, llega a producir una gran ansiedad porque quienes lo sufren no lo consideran como un evento natural.
Ej: Una mujer joven se volteo a ver al espejo y noto cambios sutiles de su apariencia, la imagen que notaba en el espejo no era la suya, después de un tiempo se inquietó mucho más porque su cuarto y casa no eran los que ella conocía, y todo había cambiado. Tenía una gran cantidad de estrés porque estaba a punto de perder su trabajo, y creía que se estaba volviendo loca ya que no podía reconocer ni a sus amigos.
-Trastorno de identidad disociatìva (personalidades múltiples): En este trastorno parecen existir dos o más tipos de personalidades en una sola persona.
Ej: Judy Castelli es una mujer que tiene 4 tipos de personalidades diferentes, una de ellas es una pequeña y tierna niña que le nombró como “la pequeña Judy”, la “gran Judy” Es una mujer simpática y funcional estas son algunas de sus múltiples personalidades, al inicio se le creía como esquizofrénica hasta que se consideró que el trastorno de identidad disociativo era un término más apropiado.
Existe una etiología para los trastornos disociativos que se divide en 4 dimensiones, la dimension biologica, dimensión social, psicológica y sociocultural y consisten en lo siguiente:
  • Biológica: Tiende a encontrarse diferencias en el patrón cerebral y con esto distintas personalidades. El hipocampo se ve reducido junto con la amígdala, y en él participa el lóbulo prefrontal.
  • Psicológica:  Existe una susceptibilidad para ser hipnotizado y una incapacidad marcada para el manejo del estrés.
  • Social: Puede relacionarse con un maltrato o un trauma infantil, una falta de apoyo social, que las experiencias disociativas se etiqueten de modo erróneo.
  • Sociocultural: Surge la representación en los medios de trastornos disociativos, una representación de papeles y se incluyen factores de género.
Los trastornos somatomorfos implican síntomas más de índole físicos que mimetizan de forma muy cercana a las condiciones médicas. El paciente cree que sus síntomas son reales y que en verdad tiene un problema físico. Este tipo de trastornos se divide en:
-Trastorno de somatización: Ocurren historias de quejas físicas con síntomas de dolor en por lo menos 4 lugares y antes de los 30 años, dos síntomas gastrointestinales, un síntoma sexual y un síntoma psiconeurológico. El aspecto que más es notorio de este trastorno es que existen síntomas somáticos múltiples y que suelen ser variables y frecuentes durante varios años antes de que el enfermo asista a psiquiatría.
-Trastorno de conversión: Muestra problemas físicos o deficiencias en el funcionamiento sensorial o motor que es manejado por el sistema nervioso voluntario, que viene siendo como una parálisis, pérdida de sentimientos y las deficiencias visuales. Esto sugiere un trastorno neurológico que no parece tener alguna causa de índole orgánica.
-Trastorno por dolor: este trastorno se puede caracterizar por un dolor severo que puede no tener una base fisiológica o neurológica. Normalmente las personas con un trastorno por dolor  tienen muchas quejas físicas con un origen inexplicable que normalmente es un dolor excesivo y que dura demasiado tiempo.
-Hipocondría: La característica principal es la preocupación persistente por la salud y por  encontrar resultados negativos, también incluye e miedo a la muerte y al envejecer. Existe un auto observación constante del cuerpo. Una fobia a la enfermedad y una creencia de que el problema permanece aunque el médico afirma que no es así.

-Trastorno dismórfico corporal: Incluye una preocupación por un defecto imaginario en la apariencia por un defecto que no se encuentra ahí, es un defecto imaginario de una persona de aspecto normal.

Me duele y olvido mi enfermedad

Sabemos que existen muchos trastornos en la humanidad, pero el día de hoy conoceremos dos en específico; el trastorno disociativo y el trastorno somatomorfo.

Cada uno de estos trastornos tiene principales características, por parte de los trastornos disociativos encontramos que son trastornos mentales en los que la identidad, la memoria y la conciencia de una persona son alteradas o interrumpidas, y los trastornos somatomorfos, involucran síntomas físicos o quejas que no tienen base fisiológica.

A lo largo de nuestras vidas podemos llegar a escuchar o inclusive conocer personas con problemas de pérdida de memoria, falta de ubicación, entre otras características relacionadas. Éste tipo de situaciones son las que caracterizan a los diferentes trastornos disociativos, los cuales se clasifican de la siguiente manera, la amnesia disociativa, fuga disociativa, trastorno de personalización y el trastorno de identidad disociativo.

Hemos visto en películas, series e inclusive situaciones reales en dónde alguna persona no recuerda dónde vive, quién es, su trabajo, familiares, entre otras cosas y no es porque de la nada le sucediera esto, lo que le pasó fue que vivió un momento muy fuerte en su vida, algo que le impacto mucho y aunque parezca chiste y magia, esto fue lo que le causó el olvidar esos aspectos fáciles de recordar; podemos buscar gente que vivió alguna guerra o un acto terrorista y como consecuencia tuvieron un trastorno disociativo como este; que no tiene ningún rasgo fisiológico y alguna otra condición biológica.

Muchas veces vivimos (o sabemos de alguien) algún evento muy fuerte como un accidente, pelea, incendio, pérdida de trabajo, pérdida de un ser querido, entre otros, que por un momento llegamos a olvidar por completo, ciertos momentos del evento y/o personas involucradas, ya sea por un momento de corto o largo de nuestras vidas; ya que son momentos de estrés en dónde bloqueamos todo eso para poder salir adelante, pero conforme pasa el tiempo llegamos a recordar esas situaciones, ya sea con ayuda de alguien más o de manera solitaria. El tener un accidente automovilístico con la familia en dónde falleció uno de los hijos, pero no recordar que el hijo murió, es un claro ejemplo de éste trastorno; ya que se recuerda el evento pero se borró por completo el hecho de que uno de los miembros del vehículo falleció. Una mejor manera para entenderlo es relacionándolo con lo que le pasa a la gente que toma alcohol en exceso, al día siguiente no recuerdan muchas de las cosas que hicieron mientras tomaban. Podemos mencionar muchos casos que se viven a diario donde nos muestra lo que es un trastorno disociativo, si nos enfrentamos a uno de éstos hay que tratar de entender a la persona, porque seguramente pasó por algún momento difícil y ver si le podemos ayudar de alguna manera.

Por otro lado, recordemos que también existen los trastornos somatomorfos están muy relacionados con dolores físicos, síntomas gastrointestinales, sexuales y otros dolores en el cuerpo; pero lo curioso aquí es que no tienen una causa fisiológica y no se provocan de manera voluntaria, inclusive en algunos casos se cree tener una enfermedad pero ni siquiera existe el síntoma. Este trastorno también lo dividimos en diferentes tipos, existe el trastorno de somatización, somatomorfo no especificado, de conversión por dolor, dismórfico corporal e hipocondría; alguno de ellos lo hemos podido padecer de manera corta y leve, sin la necesidad de que sea un trastorno. Por ejemplo, existe el caso dónde un joven de 25 años empezó a sentir un fuerte dolor cerca del estómago por varios días, éste al ver que no mejoraba y creyendo que era algo relacionado con la apéndice o el estómago, decidió ver al médico, esto lo reviso completo e inclusive le mandó hacer radiografías y no encontró problema alguno, no había ninguna base fisiológica a causa de su dolor; sabiamente el médico estuvo conversando con el paciente sobre su vida diaria, y al final de la conversación se encontró que el joven de 25 años estaba pasando por situaciones que le estaban generando mucha ansiedad y estrés, ya que no conseguía trabajo alguno y la relación en casa no era la mejor. El médico creyendo que ésta era la causa de su dolor, decidió mandarlo con un psicólogo para ayudarlo con el manejo de su ansiedad y estrés y al cabo de un corto tiempo, el paciente ya no volvió a sentir dolor alguno.

Puede ser que inclusive alguno de nosotros nos identificáramos con la historia anterior, tal vez no tuvimos que recurrir a un médico y/o psicólogo, bastó con resolver el problema que nos atenía, para poder sentirnos mejor. Situaciones como ésta pero un mayor nivel, son las que caracterizan éste tipo de trastornos; personas que no pueden tener una relación sexual satisfactoria, dolores en diferentes partes del cuerpo, necedad en la creencia de un problema físico aún teniendo la seguridad médica contraria, entre otros son síntomas que se presentan en éstas situaciones.


Podemos concluir que muchas veces vivimos día a día, de manera muy rápida, sin darnos cuenta de lo que nos está sucediendo, siempre habrá un punto dónde nuestro cuerpo no podrá más con éste ritmo de vida y nos llamará la atención de alguna manera; hay que recordar que el cuerpo es muy sabio.

Eduardo Pardo Ampudia

miércoles, 1 de junio de 2016

Donde está el trauma.
Todos podemos pasar por momentos dolorosos, crisis personales, tragedias de una nación, pero no todas las situaciones negativas nos llevan a vivir o experimentar un trauma como tal, dentro de un lenguaje cotidiano y común podemos mencionar la palabra trauma en todos lados, cuando un niño es golpeado por su madre después de hacer un tremendo berrinche en la calle, después de que exploto una fábrica y los empleados salieron corriendo con expresión de terror inmenso, o después de un divorcio o después de una inundación. Sin embargo exhaustivamente me he involucrado en dar a entender a mis lectores que cada persona interpreta un hecho trágico independiente del hecho como tal, como si por un terremoto todos los involucrados directa o indirectamente sufrieran el mismo trauma en diferente magnitud, pero el psicoanalista Moty Benyakar menciona que no todas las personas generan un trauma, o un complejo traumático que a continuación explicaremos con más detalle.
A este complejo se le define como la desarticulación psíquica (mental) entre el afecto que depende del hecho del cual la persona sufre una gran pena y la representación que el sujeto forma de este hecho, para cada persona será totalmente diferente por ejemplo un divorcio, una ruptura amorosa, la muerte de un hijo, la falta de comida por una semana, y solo a algunas personas dependiendo su historia de vida, resiliencia y estrés corporal crearan un complejo traumático de un evento fatal para la persona. También Moty nos deja en claro la diferencia entre el trastorno de estrés post traumático y el complejo traumático, la explicación es bastante simple, ya que este trastorno medicamente comprobado a base de síntomas se queda en una dimensión corporal, y el complejo traumático está a nivel psíquico, lo que nuestra mente interpreta, representa o revive de un evento doloroso.
En el texto presentado por Moty Benyakar llamado “El complejo traumático a la luz del modelo de los tres espacios” nos da a conocer estos tres espacios mentales donde se forma el complejo traumático, el primero llamado el originario es donde se vivencia la experiencia y se mantienen presentes las sensaciones del hecho que nos cuesta superar, este espacio puede que se mantenga mientras pasa la vivencia, o exista una asistencia médica pronta, pero la persona lo vive como presente. El segundo espacio mental es llamado como primario donde Moty explica cuando la persona expresa los sentimientos que presencio en el evento, aquí es donde empieza a surgir el recuerdo. Por último está el tercer espacio llamado secundario donde se le encuentra sentido al evento, si es desastre natural entender que no se pudo hacer nada para detenerlo fue un evento que no pudo controlarse, si es un divorcio que tal vez la convivencia no ya era la más conveniente y lejos están mejor.
Dentro de los últimos dos espacios es donde se puede concretar la representación del evento y ser digerido por la persona, cuando hay una estabilidad entre el afecto y la representación. Entonces el complejo traumático se manifiesta en el primer espacio originario cuando este, no puede ser digerido el evento vuelve a repetirse, no como recuerdo, si no como vivencia en presente, los sentidos cobran vida nuevamente y la persona vuelve a vivir la experiencia, a oler los muertos, a sentir el temblor, a ver a los lastimados, oír el llanto. Que no pasen a los espacios siguientes es lo que no permite que se generen recuerdos dentro de la persona y dejemos en pasado el evento. Por tal motivo dentro de una terapia psicología no podemos quedarnos solo en las características del hecho que serán interminables, si no en darle sentido a lo sucedido.

Diana Zepeda González




domingo, 29 de mayo de 2016

Complejo Traumático



Me siento sólo, vacío e impotente

Cuando vivimos una situación o hecho profundamente lamentable generalmente hay sensaciones indeseables que vehementemente corroboran un complejo traumático asfixiante y desesperanzador. Estas sensaciones se pueden resumir en tres:

   a)    Sentimos que la vida ya no tiene sentido, es decir, está vacía de los significados relevantes que hacían que ésta tuviera sentido. El sentido de la vida es como la orientación del viajero que, a mi parecer, implica dos cosas principalmente: el motivo por el que camina y hacia dónde camina; si el viandante no tiene a dónde ir posiblemente se pondrá a desandar recurrente y desgastantemente. Recuerdo que una ocasión, estando en San Sebastián, España, con ocasión de la reparación y el mantenimiento de la vialidad, me vi forzado a tomar otra carretera no marcada por el GPS, después busqué un espacio para orillarme y esperar a que el Sistema redireccionara, parecía que éste se volvía loco y volvía una y otra vez a tratar de redireccionar. El conflicto terminó y el GPS pudo hacer su función hasta que me moví de lugar. En ese conflicto hubo una cierta vacuidad en cuanto que el GPS no tenía los significantes que debería de aportar. Más o menos así sucede con los sinsentidos de la vida: pareciera que ya no sabemos a dónde ir, pareciera que perdemos el por qué vivir.


   b)    Nos sentimos desprovistos(as) de las herramientas o recursos necesarios para hacer frente a esas situaciones disruptivas. Pareciera que todo es adverso y no hay nada que pueda hacer para enfrentar esas adversidades. Nos vestimos de una pseudo-actitud llamada impotencia.


  c)    Nos sentimos solos(as), abandonados(as), desamparados(as). Percibimos una debilidad en las relaciones familiares, amicales y sociales.

Si estas tres sensaciones nos invaden una y otra vez entonces estamos viviendo un complejo traumático producido por un “corto-circuido” en nuestra vida. Lo sorprendente es que este corto-circuido no persiste debido a lo ocurrido, sino a la percepción subjetiva de la incapacidad de redireccionar. Y es que introducimos el acontecimiento como si formara parte de nuestro ser, infligiendo en nosotros mismos un castigo. Nos autoflagelamos con el displacer una y otra vez con actitud enfermiza hasta cubrir nuestro rostro de profundas llagas de vacío, soledad, desvalimiento, desamparo, etc. Si esto es recurrente no se hará sino un círculo vicioso haciendo que el “atasco” cada vez sea mayor. Cuando una camioneta empieza a patinar sin avanzar seguramente ocasionará un atasco cada vez más grave hasta que no se intente otra forma de salida.

Lanzo una pregunta al aire… ¿No será acaso que cuando vivimos un complejo traumático lo que haga falta para salir de él sea redireccionar, buscar otra forma de salida? Pienso que esa nueva ruta de dirección no se da debido a que nos hemos plantado en un sitio desfavorable y nos hemos aferrado a él; incidimos una y otra vez en las sensaciones y en lo acontecido pero no hemos intentado digerir lo que nos hemos tragado o ´nos han hecho tragar´ y estamos “atascados”. Es necesario movernos de sitio para que nuestro PGS cree una nueva ruta. La ruta que teníamos y que desafortunadamente hemos perdido no es la única, hay otras formas de salir aunque a veces sea indispensable “dar mucha vuelta”.

 ¡Redirecciona tu vida, no te quedes estancado!



Por: Ángel Castillo Palma

sábado, 28 de mayo de 2016

Mi escudo, mi defensa.

Terremoto del 85 en México Distrito Federal, tsunami del sureste de asiatico 2004, huracan katrina, EUA del 2005, terremoto de Chile 2010, sin duda la humanidad a sufrido desastres, catastrofes a lo largo de la historia, y de los ultimos 15 años. Seres humanos han creado experimentos con otros seres humanos, recordando la segunda guerra mundial y los campos de concentracion (1940-1945) o el experimento creado por psicologos de la universidad de Stanford de EUA (1971) cuando un equipo de investigadores liderado por Philip Zimbardo reclutaron voluntarios que desempeñarían los roles de guardias y prisioneros en una prisión ficticia. Sin embargo, el experimento se les fue pronto de las manos y se canceló en la primera semana. Les recomiendo ampliamente la película “The Experiment” (2010) ya que trata sobre el procedimiento y resultados de este “experimento” crisis por lo que pasaron una serie de personas de modo diferente. De esta manera podre dejar más en claro cómo es que una persona cualquiera tiene un mecanismo de defensa ante estas situaciones de estrés constante y maltrato emocional, en momentos de peligro psicológico sabes que tienes que reaccionar rápidamente, y hacemos o tenemos reacciones instintivas, como correr para huir, gritar para ser escuchado, mentir para que te crean, manipular para que ser consolado, hablar como papá para sentir autoridad, encerrarte de todos para que no te dañen, y sí digo instintivas ya que las ultimas que mencione se controlan por mecanismos de los cuales no nos damos cuenta, son inconscientes, y aun que no los realicen fisiológicamente, existen psíquicamente (mente-cuerpo), estos mecanismos de defensa los mencionare a continuación. Proyección: te has encontrado con un recuerdo doloroso, imaginemos que los antiguos seres humanos utilizados como ratones de laboratorio de Stanford le transmitiera el miedo o la angustia después del evento a su hogar con su familia, el proyectaría lo que ha vivido en la prisión ficticia y se sentirá inseguro, con constantes ideas dolorosas. Negación: es evitar todo contacto con la realidad, y decirte a ti mismo que esa tragedia por la que pasas no existe, no es posible que a ti te suceda todo esto, puede durar unos pequeños seguidos o toda una semana de angustia, en conflicto psíquico y sin poder aceptar y digerir esta realidad. Regresión: volver a actitudes infantiles dónde se vive en constante narcisismo entre el amor paterno y se pretende llamar la atención o hacer lo que uno diga, como berrinche siendo un adulto. Aislamiento: pierdes las conexiones con otras personas, con otros animales, con otros ambientes, y te quedas encerrado dentro de ti y dentro de un cuarto. Estos mecanismos de defensa dependen de la personalidad de cada quién, según su historia de vida, según su resiliencia, según su estrés. Dentro del cuerpo humano todo está íntimamente relacionado.
Diana Zepeda González

20/05/16

miércoles, 25 de mayo de 2016

Defendiendo mi cabeza

A lo largo de nuestro desarrollo la gente cercana a nosotros nos va enseñando a defendernos, el saber protegernos y proteger lo que es nuestro; el usar nuestro cuerpo o palabras para cuidarnos y que no nos hagan daño, pero hay algo que se va perfeccionando en nuestro inconsciente que nos hará nuestra vida un poco más sencilla y llevadera; éstos son los mecanismos de defensa.

Éstos son recursos inconscientes que se utilizan para hacer frente a situaciones complicadas que nos pueden generar ansiedad, estrés, miedo, inseguridad, etc. es una manera de auto engañarnos y protegernos por medio de distintas tácticas mentales para falsifica y distorsionar alguna experiencia.

Éstas experiencias las podemos tener todos los días y utilizar el mecanismo de defensa que más nos convenga, sin darnos cuenta de ello; cada uno de éstos mecanismos lo utilizamos dependiendo nuestra personalidad y el fin que deseamos tener.

Actualmente vivimos en un mundo en donde pareciera que tenemos que estar utilizando los mecanismos de defensa todo el tiempo para poder sobrevivir; podemos observar a hombres y mujeres que no aceptan su cuerpo tal cual es y no se sienten atractivos, entonces para poder compensar (mecanismo de defensa que consiste en; silenciar un sentimiento de inseguridad exagerando un rasgo real o deseable) eso buscan la manera de modificar su cuerpo pasando varias horas en el gimnasio, con dietas muy estrictas para poder lograr un cuerpo “escultural” con el cual nunca están satisfechos, ya que su objetivo no es el realizar ejercicio por salud y cuidarse; lo realizan para llamar la atención de la sociedad y sentir que ahora si valen la pena.

Los ídolos, personas que admiramos, estrellas del cine, deportistas, cantantes, etc. siempre estarán presentes en el mundo; en donde la misma gente los apoya y de cierta manera trata de imitar algunas cosas suyas; pero sabemos que existen fans que buscan a toda costa el ser como esas “estrellas” y copian todo lo que hacen, su manera de vestir, hablar e inclusive de comportarse; ya que es con ellos con quienes se sienten identificados y no se valorizan, no muestran en ningún momento su verdadera personalidad y la esconden para sentirse más aceptados.

Cuántas veces justificamos nuestros actos porque las demás personas lo hacen; proyectamos cosas nuestras en las demás personas para no aceptar lo que nosotros pensamos y/o hacemos; pensamos que es algo normal pero es un mecanismo de defensa que muchas veces llegamos a emplear y que para las otras personas puede llegar a ser muy evidente; desde que somos chicos podemos manifestar éste mecanismo, cuando hacemos algo incorrecto y no lo aceptamos y nos justificamos por lo hecho, pero ahí están nuestros padres decirnos frases como; “a mí no me importa lo que hagan los demás…”, “si Juanito se avienta del puente, ¿también tú? “, entre otras; que de cierta manera nos pueden ir ayudando a no hacer uso del mecanismo de defensa llamado proyección (consiste en personas que reconocen con mucha facilidad y exageran las características personales de los demás que a ellas les desagradan y que no ven en sí mismas) y realmente hacer frente a la situación que se nos puede hacer amenazante.


Existen muchos más mecanismos que usamos a lo largo de nuestra vida, que al final del día nos ayudan a sentirnos mejor en el momento; pero que a la larga pueden hacernos daño; cada que niego los síntomas es un mecanismo de defensa que me ayuda a bajar la ansiedad frente a un diagnóstico, de manera temporal, pero que no cura el padecimiento físico solo el mental, vuelvo a recalcar  momentáneamente; de esta manera nos evitan el dolor pero en realidad detrás de cada mecanismo de defensa que empleamos, hay algo más a fondo en nuestro interior, que la mejor manera de poder afrontarlo es con la ayuda de un psicólogo.

Eduardo Pardo Ampudia

martes, 24 de mayo de 2016

Masaje Psicodinámico

Diana Zepeda González
20/05/16
Jornadas psicología UNIVA 2016


El día viernes 20 de Mayo era el último día de las jornadas y el psicólogo Víctor Fontana coordino la sesión de terapia de la clínica biodinámica para los que tenían cita previamente con él. Este tipo de terapia es corporal emocional, para que tengas una conexión entre tus emociones y las partes del cuerpo donde están explotan. Mi experiencia se resume de esta manera: cuando entre al salón estaba tres camas de masaje juntas en la cual mi terapeuta casi invidente me recibió, me dio una sábana y me dijo que me quitara la ropa, que me quedara en ropa interior para poder trabajar mejor con el masaje corporal, entonces lo hice, empezó dando masaje en las palmas de mis pies, me pedía que hiciera consciencia sobre lo que pensaba y provocaba cuando yo sentía con sus manos el masaje que estaba recibiendo, de esta manera por mis piernas, el estómago, el cuello, la espalda y la cabeza, la sección duro aproximadamente 50 minutos. Siendo sincera dentro de esta intervención no podía dejar de pensar en mi terapeuta casi invidente, entonces acepto que no estaba completamente relajada y aun que más me propusiera aprovechar el taller, no se trataba de estar intentándolo, si no dejar que pasara.  Me gusto todo el concepto y bases de esta terapia, con justo regresare el próximo año teniendo en cuenta lo que acabo de mencionar y relajarme por completo.